El veneno secreto

Es común encontrar en ciertos productos químicos como venenos para plagas o ácidos varios la tradicional advertencia acerca de su nocividad. El símbolo representado por la calavera y las dos tibias cruzadas nos alerta sobre el cuidado necesario en su manipulación, la expresa prohibición de su consumo, incluso alguna referencia de contacto para comunicarse en caso de ingesta o contacto con la piel, mucosa, ojos, etc. Incluso recientemente, y después de una larga lucha contra el lobby tabacalero, se incluyen advertencias en los paquetes de cigarrillos acerca de las consecuencias del hábito. Todas advertencias reguladas legalmente. Todos estaríamos de acuerdo con que si el componente de un producto es cancerígeno, tóxico, o perjudicial de alguna manera debería prevenirse fuertemente, en letras rojas y grandes para que no haya confusión. Pero nos sorprenderíamos, yo me sorprendo, al descubrir que muchos productos que consumimos lo son, y no llevan  advertencia alguna. Los productos de cosmética, los remedios, las vacunas, los alimentos en gran parte son venenos secretos que metemos en nuestro cuerpo de manera completamente inconciente. Los conservantes que hacen que alimentos congelados aguanten el tiempo de recorrer todo un hemisferio, y permanecer en la góndola fría del supermercado y un par de meses en nuestro congelador. El mercurio que actúa como conservante en las vacunas que aplicamos ciegamente a nuestros chicos al nacer.

La mayoría de los componentes de los productos cosméticos traen en su etiqueta el detalle de sus componentes, informando una actitud de quién no tiene nada que esconder, y en todo caso trasladan la responsabilidad a nuestra ignorancia, la del consumidor. Si no sabemos que el methylparabeno – presente en la mayoría de las cremas, incluidas las líneas de bebés de productos para la piel y el cabello – es cancerígeno, es negligencia nuestra, parecería ser la idea. En los desodorantes encontramos aluminio, cloro, parabeno: componentes con efectos cancerígenos, alergénicos, que tienen consecuencias sobre varias funciones corporales como la reproductiva, neuronal y otras. Productos cargados de ingredientes que el cuerpo naturalmente no necesita, que no puede procesar, y probablemente tampoco eliminar. El fluor que a primera oída creemos tan beneficioso para nuestros dientes es sin más un veneno. Me pregunto si alguien tomaría una cucharada de arsénico, y la respuesta inmediata es un rotundo NO. Pero nos lo untamos en la piel todos los días, nos lo rociamos en las axilas, nos lo frotamos en el pelo y cuero cabelludo, nos hacemos buches refrescantes con sustancias de la misma calaña.

 Lector: corra a su baño y agarre su desodorante, su crema de manos o su shampoo, agarre mejor si tiene a mano, el shampoo de su bebe, cuya etiqueta presenta un rosado infante sonriente y saludable, tómese el trabajo de googlear cada ingrediente. Tire todo a la basura, busque alternativas naturales.

Más información en :

http://elblogdeninabenito.wordpress.com/2013/02/24/parabenos-i-que-son/

http://elblogdeninabenito.wordpress.com/2013/04/13/parabenos-ii-por-que-tanta-polemica/

http://elblogdeninabenito.wordpress.com/2013/04/21/parabenos-iii-la-sorpresa-de-la-union-europea/comment-page-1/#comment-3465

http://espanol.mercola.com/boletin-de-salud/parabenos-toxicos-en-pacientes-con-cancer-de-mama.aspx

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